Una cocina bien reformada se decide en el plano, no en la obra: dónde van el fregadero, la placa y el frigorífico, a qué altura se coloca la encimera, cuántas tomas hacen falta y dónde, y qué luz cae sobre la zona de trabajo. Después viene la obra: demoler, tirar o abrir el tabique al salón cuando no es de carga, pasar la instalación eléctrica con sus circuitos independientes para horno, placa y lavavajillas, renovar la fontanería, resolver la salida de humos de la campana, alicatar, colocar el pavimento y montar los muebles y la encimera con los electrodomésticos encajados. En Manises la petición más repetida es abrir la cocina cerrada de los años setenta al comedor y ganar una barra o una isla. Si su cocina está bien pero los muebles han envejecido, también cambiamos solo el mobiliario y la encimera en pocos días. En cualquiera de los dos casos Socon Valencia mide, dibuja y presupuesta cada partida antes de empezar.
Manises es la ciudad de la cerámica y del aeropuerto, y las dos cosas marcan sus reformas. En el casco, con casas de pueblo de dos alturas y antiguas fábricas de azulejo, es habitual encontrar zócalos, escaleras y cocinas con cerámica de Manises que merecen conservarse o reinterpretarse en la reforma. Los barrios de bloques de los años setenta, junto a las paradas de metro, tienen pisos de setenta a noventa metros con pasillo, cocina cerrada y baño con bañera que se abren y se renuevan por completo. El tráfico aéreo hace que en muchas zonas la primera partida sea el aislamiento acústico de las ventanas. Hay además una demanda constante de locales, talleres y naves reformados para negocio, con su licencia de actividad. Manises está a doce minutos de nuestra oficina por la avenida del Cid y la V-30.
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