Una cocina bien reformada se decide en el plano, no en la obra: dónde van el fregadero, la placa y el frigorífico, a qué altura se coloca la encimera, cuántas tomas hacen falta y dónde, y qué luz cae sobre la zona de trabajo. Después viene la obra: demoler, tirar o abrir el tabique al salón cuando no es de carga, pasar la instalación eléctrica con sus circuitos independientes para horno, placa y lavavajillas, renovar la fontanería, resolver la salida de humos de la campana, alicatar, colocar el pavimento y montar los muebles y la encimera con los electrodomésticos encajados. En Catarroja la petición más repetida es abrir la cocina cerrada de los años setenta al comedor y ganar una barra o una isla. Si su cocina está bien pero los muebles han envejecido, también cambiamos solo el mobiliario y la encimera en pocos días. En cualquiera de los dos casos Socon Valencia mide, dibuja y presupuesta cada partida antes de empezar.
Catarroja mira a la Albufera desde el Port, el antiguo embarcadero al final del pueblo, y su casco conserva casas de dos alturas con patio y antiguas fábricas convertidas en vivienda. Los bloques de los años sesenta y setenta de la zona de la estación tienen pisos con pasillo, galería y baño con bañera que hoy se reforman de arriba abajo. La riada de octubre de 2024 inundó buena parte del municipio y desde entonces la prioridad son las plantas bajas, garajes, locales, cuadros eléctricos y ascensores que quedaron inutilizados, con secado y revisión de la estructura antes de cualquier acabado. La cercanía del polígono y de la industria trae también reformas de naves y oficinas con licencia de actividad. Catarroja está a quince minutos de nuestra oficina por la V-31 y el acceso se coordina con las obras públicas en marcha.
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