Reformar un local o una oficina se mide en días de apertura: cada semana de obra es una semana sin facturar, y por eso el calendario se planifica al revés, desde la fecha en que usted quiere abrir. Antes de la obra hay que resolver la licencia de actividad o la declaración responsable, con el proyecto técnico que exige el uso previsto, y en esa fase se decide casi todo: aseo accesible, rampa de entrada, ventilación, insonorización si hay hostelería, potencia eléctrica contratada y salida de humos. Después ejecutamos la obra completa: demolición, tabiquería, instalación eléctrica con su certificado, climatización, iluminación, pavimentos, revestimientos, carpintería, fachada y rótulo. En Alboraya reformamos tiendas, clínicas, oficinas, despachos y bares, y cuando el local está en un edificio de viviendas coordinamos horarios y accesos con la comunidad. Socon Valencia le entrega el local terminado, con las instalaciones legalizadas y la documentación lista para la apertura.
Alboraya tiene el mar y la huerta a la vez, y eso divide las reformas en dos. Junto a la costa, en Port Saplaya y la Patacona, los edificios de los años ochenta y los más recientes sufren el salitre: carpinterías de aluminio picadas, barandillas oxidadas, hormigón de balcones con armaduras a la vista y persianas que ya no cierran; las reformas allí priorizan carpintería, fachada y humedades antes que la distribución. En el casco, alrededor de la iglesia y el mercado, hay casas de pueblo de dos alturas con patio y bloques de los sesenta y setenta con pisos que se abren al salón y renuevan baños. La huerta de la chufa rodea el municipio y muchas alquerías y casas de huerta se rehabilitan como vivienda con estructura, cubierta e instalaciones nuevas. Alboraya está a diez minutos de nuestra oficina por la ronda norte.
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