Reformar un piso en un edificio habitado tiene reglas propias: horarios de ruido pactados con la comunidad, escalera y ascensor protegidos, bajada de escombro en sacos o por bajante tubular y una limpieza diaria de las zonas comunes. En reformas de pisos en Vila-real tenemos ese protocolo escrito y lo entregamos al presidente antes de empezar, porque una obra que molesta acaba parándose. Los pisos de Vila-real construidos entre los años sesenta y ochenta suelen pedir lo mismo: unificar salón y cocina, sustituir la instalación eléctrica de dos hilos, renovar bajantes y tuberías, cambiar carpinterías exteriores por otras con rotura de puente térmico y renovar suelos. Estudiamos también si la vivienda tiene licencia de segunda ocupación en vigor por si va a alquilarla o venderla después. Proyectos La Plana coordina la obra completa con personal propio y le informa cada semana del avance.
Vila-real es nuestra casa: aquí tenemos la sede y el almacén, y de aquí salen los equipos cada mañana. La ciudad nació en 1274 con un trazado en cuadrícula que todavía se lee en el casco de la Vila, alrededor de la plaza Major y la calle Major, donde las casas de planta baja y corral se han ido convirtiendo en viviendas de dos o tres alturas con fachadas estrechas y patio al fondo. Alrededor, los barrios que crecieron con la industria del azulejo entre los años sesenta y ochenta, hacia la avenida de la Murà y el entorno del Estadio de la Cerámica, son bloques de pisos con instalaciones originales que ahora se renuevan uno tras otro. Las casas de campo junto al Millars, en el paraje del Termet y la ermita de la Mare de Déu de Gràcia, piden cubiertas y humedades. Y hay un tejido de oficinas y salas de exposición ligado a la cerámica que se adecúa con frecuencia.
La dirección de cada una y cómo llegar.
Lo mismo que verás desglosado, partida a partida, en el presupuesto.
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