Reformar una cocina en Tenerife suele empezar por decidir cómo se va a cocinar, porque en muchas viviendas de la isla todavía funciona una placa de butano con su bombona y pasar a inducción condiciona la instalación eléctrica. El clima pesa también en los materiales: en el norte, la humedad hincha tableros y cantos mal sellados y pide una extracción que saque de verdad el vapor; en la costa sur, el salitre llega a bisagras, guías y tiradores. En las casas terreras la cocina suele estar en un cuarto aparte o junto al patio, y en los apartamentos es pequeña y abierta al salón. En nuestras reformas de cocinas en San Cristóbal de La Laguna la visita mide, revisa tuberías, cuadro y salida de humos, y recoge cómo quiere usar el espacio. El presupuesto separa obra, instalaciones, revestimientos, mobiliario y encimera, para que decida dónde invertir, y INTER ordena la obra para que el mobiliario se monte sobre paredes y suelos ya terminados.
San Cristóbal de La Laguna tiene un casco histórico declarado Patrimonio Mundial, de calles rectas y casas de dos plantas con patio, balcones y ventanas de madera y cubiertas de teja; ahí cualquier obra que se vea desde la calle pasa por las normas de protección del conjunto. La ciudad está más alta que la capital y recibe de lleno el alisio: hace más fresco, llueve más y la humedad se nota en muros, maderas y techos, así que ventilar y tratar humedades forma parte de casi cualquier reforma. Fuera del casco el municipio es muy variado: barrios de bloques como Taco o La Cuesta, zonas agrícolas como Valle de Guerra o Tejina y una costa expuesta al oleaje en Bajamar y Punta del Hidalgo.
Lo mismo que verás desglosado, partida a partida, en el presupuesto.
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