Reformar un piso tiene una condición que no tiene una casa: se hace dentro de una comunidad, con vecinos arriba y abajo, un ascensor que no admite escombros y un horario de obra que hay que respetar. En Pollença el parque de pisos va de los bloques de los años sesenta y setenta, con instalaciones agotadas y tabiques de ladrillo hueco, a fincas más antiguas con techos altos y forjados de vigueta que conviene revisar antes de cambiar la distribución. Le ayudamos a informar a la comunidad, tramitamos la licencia municipal, protegemos las zonas comunes y organizamos la retirada diaria de escombros. El presupuesto por partidas recoge demoliciones, instalaciones, albañilería, pavimentos, carpintería y pintura con sus mediciones, y la obra se planifica por fases para que usted sepa qué semana pasa qué. Las reformas de pisos en Pollença son el trabajo diario del equipo propio de Marlex en la isla.
Pollença cierra el norte de la isla, con el pueblo al pie del Calvari, el Port de Pollença en la bahía y Cala Sant Vicenç al otro lado de la sierra. El casco es de casas de piedra de dos y tres plantas, calles empinadas y patios interiores, con protección de fachadas y una estética que el ayuntamiento cuida; muchas están en manos de propietarios extranjeros que las usan parte del año. En el Port dominan apartamentos y chalets de segunda residencia de los años setenta a noventa, con el salitre como enemigo de carpinterías, barandillas y terrazas. Las reformas más habituales son casas de pueblo completas —humedades, cubiertas de teja, instalaciones, baños y cocina— y renovaciones de apartamentos junto al mar, planificadas fuera de temporada y con el propietario informado a distancia. Es la zona más alejada de nuestra base en Palma, y por eso agrupamos visitas y organizamos la obra por fases.
La dirección de cada una y cómo llegar.
Lo mismo que verás desglosado, partida a partida, en el presupuesto.
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