¿Cómo se solicita la visita técnica?
Con una descripción breve de la obra y su municipio, por teléfono, por WhatsApp o desde el formulario de la web; unas fotografías del estado actual ayudan a preparar la visita. Si la vivienda es una segunda residencia o está lejos de A Coruña, concretamos antes quién abre y qué hay que ver, para no repetir el desplazamiento. En la visita revisamos también el edificio, no solo el espacio que quiere reformar: cubierta, fachada, bajantes y cuadro eléctrico, porque en un clima tan húmedo muchos problemas de dentro empiezan fuera. Ninguna obra empieza sin un presupuesto por partidas firmado.
¿Trabajan en toda la provincia de A Coruña?
No en toda con la misma frecuencia. Nuestro trabajo habitual está en la ciudad y en los municipios que la rodean, Arteixo, Culleredo, Cambre, Oleiros y Sada, además de Betanzos. En Ferrol, Narón, Carballo, Santiago de Compostela o Ribeira estudiamos cada encargo antes de aceptarlo, porque una reforma integral o la rehabilitación de un edificio piden una presencia en obra que la distancia condiciona. Si no podemos llevarla con la planificación que exige, se lo diremos antes de la visita, no a mitad de obra.
¿Qué cambia si la obra está en una parroquia rural y no en la ciudad?
Sobre todo la logística y los servicios. En la ciudad el contenedor ocupa la vía pública con permiso municipal y la descarga se ajusta a horarios; en una parroquia suele caber dentro de la finca, pero hay que comprobar que el camión llegue por el camino. Muchas casas rurales no están conectadas al saneamiento municipal y dependen de fosa séptica o de pozo, y algunas tienen contratada una potencia eléctrica baja para una placa de inducción o una bomba de calor. Todo eso lo revisamos en la visita y va en el presupuesto como partidas propias.
¿Qué trámites hacen falta para reformar en Galicia?
El trámite habitual de una reforma en Galicia es la comunicación previa al ayuntamiento, que permite empezar cumplido el plazo legal. Necesitan licencia las obras que requieren proyecto según la Ley de Ordenación de la Edificación, porque tocan la estructura o cambian la composición de la fachada, la volumetría o el uso, y las intervenciones en inmuebles catalogados. Los cascos históricos protegidos, como los de Santiago de Compostela y Betanzos o el barrio de A Magdalena en Ferrol, tienen además normas propias. El trámite de su obra se confirma con el ayuntamiento antes de presupuestar, y los trabajos arrancan con él resuelto.
¿Cómo se evita que la obra se desvíe de presupuesto y de plazo?
Planificando antes y midiendo durante. Antes de empezar se firman el presupuesto por partidas y un calendario por fases, y se marca qué trabajos dependen de lo que se encuentre al abrir, de modo que lo previsible queda previsto. En cada fase comparamos lo ejecutado con lo presupuestado y le avisamos si algo se adelanta o se retrasa. Lo que depende de terceros, como una licencia o la entrega de un material, figura aparte en el calendario, separado de lo que depende de nosotros. Así el control de costes y el cumplimiento de plazos son un método, no una promesa.
¿Incluyen la eficiencia energética y la seguridad electrónica en la misma obra?
Sí, y conviene planificarlas desde el principio. Aislamiento, carpinterías, aerotermia, ventilación o fotovoltaica se presupuestan como partidas de la reforma, y los cableados de alarma, videovigilancia o control de accesos se dejan previstos antes de cerrar techos y paredes, sin tener que abrir después. Al hacerlo en la misma obra, un solo interlocutor técnico coordina los oficios, se evita repetir trabajos y la instalación queda documentada para su mantenimiento. En comunidades, locales y clínicas esa integración suele ser lo que más simplifica la obra.
¿Cuánto cuesta una reforma integral en la provincia de A Coruña?
No hay una cifra honesta sin ver la vivienda. En la provincia conviven pisos de bloque, casas de piedra, chalets y edificios protegidos, y el coste depende sobre todo de la cantidad de instalación que haya que cambiar, de si se modifica la distribución o la estructura, del estado de cubierta y cerramientos y de las calidades elegidas. Por eso el método es siempre el mismo: visita, medición y revisión del edificio, y un presupuesto desglosado por capítulos, con su importe, las exclusiones y las partidas sujetas a lo que se descubra durante la demolición.