Un baño reformado en Tenerife se enfrenta a problemas distintos según la vertiente y la altura en que esté la vivienda. En el norte y en las medianías, el vapor que no sale acaba en moho en juntas y techos, sobre todo en baños interiores o pegados a una azotea sin aislar; en la costa sur, el aire salino ataca griferías, mecanismos y herrajes y los deja picados antes de tiempo. En las casas antiguas, además, el baño se añadió a veces después, en un cuarto ganado al patio o a la galería, con desagües de poca pendiente y sin impermeabilizar. Por eso, en nuestras reformas de baños en Santa Cruz de Tenerife, lo primero es una visita técnica: medimos, comprobamos bajantes, derivaciones y ventilación, y anotamos lo que quiere, sea una ducha en lugar de la bañera, más almacenaje o un segundo lavabo. El presupuesto por partidas recoge cada capítulo, del derribo del alicatado a los sanitarios, con lo que incluye y lo que no, y INTER ejecuta el baño entero, de la fontanería a la mampara.
Santa Cruz de Tenerife, capital de la isla y de la provincia, sube desde el puerto hacia las laderas, y en pocas calles cambia de época. En El Toscal quedan casas de una y dos plantas con balcón y cubierta de teja en calles estrechas; en torno a la Rambla y al barrio de Los Hoteles, edificios y villas de principios del siglo pasado; y en barrios como Ofra o La Salud, bloques de pisos de las décadas de mayor crecimiento, muchos sin ascensor y con las instalaciones de origen. En el centro, el contenedor y la descarga necesitan autorización municipal y horario, y en los barrios altos las pendientes obligan a planificar cada entrega. Antes de tocar una fachada en las zonas más antiguas conviene consultar el catálogo municipal.
Lo mismo que verás desglosado, partida a partida, en el presupuesto.
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