Un baño reformado en Tenerife se enfrenta a problemas distintos según la vertiente y la altura en que esté la vivienda. En el norte y en las medianías, el vapor que no sale acaba en moho en juntas y techos, sobre todo en baños interiores o pegados a una azotea sin aislar; en la costa sur, el aire salino ataca griferías, mecanismos y herrajes y los deja picados antes de tiempo. En las casas antiguas, además, el baño se añadió a veces después, en un cuarto ganado al patio o a la galería, con desagües de poca pendiente y sin impermeabilizar. Por eso, en nuestras reformas de baños en Puerto de la Cruz, lo primero es una visita técnica: medimos, comprobamos bajantes, derivaciones y ventilación, y anotamos lo que quiere, sea una ducha en lugar de la bañera, más almacenaje o un segundo lavabo. El presupuesto por partidas recoge cada capítulo, del derribo del alicatado a los sanitarios, con lo que incluye y lo que no, y INTER ejecuta el baño entero, de la fontanería a la mampara.
Puerto de la Cruz fue el primer destino turístico de Tenerife y es el municipio más pequeño de Canarias, con muchas viviendas en poco suelo. Hoteles y edificios de apartamentos de los años sesenta y setenta llenan el paseo y La Paz, y muchos son hoy vivienda habitual o de residentes europeos que piden instalaciones, carpinterías y fachadas nuevas. El centro, con la plaza del Charco y el barrio pesquero de La Ranilla, conserva casas bajas de piedra y balcones en calles estrechas y peatonales, donde el contenedor necesita permiso y horario. Aquí se juntan el salitre del oleaje atlántico y la humedad del norte, que castigan barandillas, armaduras de balcones y carpinterías.
Lo mismo que verás desglosado, partida a partida, en el presupuesto.
Trabajamos en Puerto de la Cruz y alrededores.
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