La cocina concentra más instalaciones que cualquier otra estancia: agua, desagüe, gas o inducción, extracción y una docena de tomas eléctricas que tienen que quedar donde va cada electrodoméstico. Por eso una reforma de cocina se diseña antes sobre plano, con las medidas reales y el mobiliario decidido, para que albañilería, fontanería y electricidad preparen exactamente lo que el montador necesita. En Palma es habitual abrir la cocina al salón o ganar espacio con la galería, lo que exige comprobar qué tabiques cargan y por dónde sale la ventilación del extractor. Nuestro presupuesto separa obra, instalaciones, revestimientos, mobiliario y encimera para que usted sepa qué paga en cada capítulo y pueda decidir calidades. Ejecutamos con el equipo propio y coordinamos la entrega de muebles y electrodomésticos para que no haya semanas muertas. Las reformas de cocinas en Palma las plantea y ejecuta Marlex desde Palma.
Palma concentra la mayor parte de las reformas de la isla y también la mayor variedad de edificios. En el casco antiguo —Sa Calatrava, Sa Gerreria, el entorno de la Seu— los edificios están en el catálogo de protección y muchas calles son zona ACIRE, con acceso restringido para vehículos: hay que planificar la carga y descarga y respetar fachadas, patios y elementos protegidos. En el ensanche, entre las Avenidas y la vía de cintura, abundan fincas de principios y mediados del siglo XX con techos altos y forjados que conviene revisar antes de cambiar distribuciones. En barrios como Pere Garau, Son Gotleu, Es Rafal o Camp Redó dominan los bloques de los años sesenta y setenta, con instalaciones agotadas y baños y cocinas pequeños que se reforman enteros. Y en toda la ciudad se piden áticos con terraza, donde la impermeabilización y las pérgolas requieren acuerdo con la comunidad.
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