La rehabilitación de un edificio actúa sobre lo que es de todos: fachada, cubierta, estructura, patios de luces e instalaciones comunes. Los bloques de Tomares levantados en los años sesenta y setenta llegan a la edad en la que la inspección técnica señala fisuras en fachada, cubiertas que filtran y bajantes que hay que sustituir, y la comunidad tiene que decidir qué hace y en qué orden. Una rehabilitación bien planteada empieza por el informe del técnico, sigue con un presupuesto por partidas que separa andamios, reparación de estructura, fachada, cubierta, instalaciones y remates, y termina con un calendario que respeta a los vecinos que siguen viviendo en el edificio. La empresa trabaja con el arquitecto o aparejador que dirige la obra, presenta la documentación que pide el ayuntamiento y certifica cada fase para que la comunidad pague lo ejecutado. {Marca} pone en contacto a la comunidad con una empresa de la red con obras de este tipo terminadas.
Tomares es un municipio residencial del Aljarafe, pegado a Sevilla y con una parte importante de su vivienda en urbanizaciones de chalets y adosados levantadas entre los años noventa y los dos mil, junto a un casco tradicional con casas de una y dos plantas y bloques de vivienda más recientes. Las reformas que se piden son las de una casa que ya ha cumplido veinte años: baños y cocinas nuevos, carpinterías con vidrio de control solar, cerramiento de porches y terrazas, renovación de la climatización y, en los chalets, cubiertas y aislamiento para el verano. En los adosados hay que contar con las normas de la comunidad sobre fachadas y elementos exteriores, y en los bloques con la comunidad de vecinos. El ayuntamiento tramita las licencias de obra, y las ampliaciones requieren proyecto técnico y comprobar la edificabilidad que queda en la parcela.
La dirección de cada una y cómo llegar.
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