Una casa en Asturias se juega casi todo en el tejado, en los muros y en cómo se defiende del agua durante buena parte del año. En el entorno rural de Gijón, Siero, Llanera o Villaviciosa siguen en pie casas de aldea y caserías de piedra con forjados y armaduras de madera, a veces con su corredor, su cuadra o su pajar, en las que la lluvia busca cualquier teja suelta y el agua del terreno sube por los muros. Junto a la costa, en Carreño, Gozón o Castrillón, el viento y el salitre castigan carpinterías, barandillas y remates, y en los alrededores de las ciudades hay chalés y casas unifamiliares de distintas épocas con instalaciones que ya piden relevo y estancias que no terminan de secarse. En cualquiera de ellas la visita empieza por fuera: estado del tejado y de los canalones, cómo se aleja el agua de los muros, humedades en planta baja, carpinterías, ventilación, calefacción y el recorrido de las instalaciones. Con eso se decide qué va primero, porque reformar el interior bajo un tejado que filtra es tirar el dinero. Las reformas de casas en Valdés de Tabilec se presupuestan por partidas con ese orden.
Valdés está en el occidente asturiano, con Luarca como capital, una villa de casas blancas que bajan en cuesta hasta el puerto pesquero y el río Negro, y un concejo amplio de pueblos costeros y aldeas de interior. Hay casas de pescadores junto al puerto, casonas de indianos y pisos de la villa, cada una con su reforma: en las antiguas, cubierta, muros y humedades; en los pisos, instalaciones, baño y cocina. La cercanía del mar y las lluvias del occidente hacen que la carpintería exterior y la ventilación pesen en cualquier obra. Cada encargo en esta zona se estudia según el tipo de obra y la distancia antes de concertar la visita.
La dirección de cada una y cómo llegar.
Lo mismo que verás desglosado, partida a partida, en el presupuesto.
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