¿Cómo se pide un presupuesto?
Nos cuenta qué quiere reformar y quedamos para visitar la vivienda, porque el precio depende de verla. En la visita escuchamos lo que necesita, tomamos medidas y revisamos el estado de las instalaciones, la carpintería y lo que se va a tocar. Con esa información preparamos el presupuesto por partidas y se lo entregamos en dos o tres días, explicado, para que pueda preguntar lo que no quede claro y ajustar calidades o alcance antes de decidir. Si después cambia algo, el presupuesto se corrige sobre esas mismas partidas.
¿Qué incluye el presupuesto por partidas?
Cada capítulo de la obra con sus mediciones y el importe de cada partida: demolición y retirada de escombros a gestor autorizado, albañilería, fontanería, electricidad, revestimientos, carpintería y pintura, y aparte lo que lleve de suministro, como el mobiliario de cocina, los sanitarios o las ventanas. Se indican los materiales previstos y se señalan las partidas que dependen de lo que aparezca al abrir paredes o suelos. Así sabe qué paga en cada parte, puede compararlo con otra oferta línea a línea y, si algo cambia durante la obra, ve qué partida se toca.
¿Tengo que tratar con cada oficio por separado?
No. En una reforma intervienen albañiles, fontaneros, electricistas, carpinteros y pintores, y el orden en que entran decide buena parte del resultado: las tuberías y los cables van antes que el yeso, y el alicatado antes que los sanitarios. Nosotros coordinamos los oficios y encadenamos los trabajos, y la misma persona que le visitó y le presupuestó es la que lleva la obra. Las dudas, los cambios y las decisiones pasan por un único interlocutor, así que no tiene que hacer de enlace entre gremios.
¿Qué permiso necesita mi obra?
Depende de la obra y del municipio, porque el permiso lo tramita cada ayuntamiento: según lo que se haga, basta con una declaración responsable o una comunicación previa, o hace falta licencia de obras, y en la visita le indicamos cuál es su caso. En cascos históricos protegidos, como el de Castro Urdiales o la Puebla Vieja de Laredo, lo que afecte a la fachada, los balcones o la cubierta se consulta antes. El contenedor o el andamio en la calle llevan su propio permiso, y en un piso hay que comunicar la obra a la comunidad antes de empezar.
¿Cuánto cuesta una reforma integral en Santander?
Depende de la vivienda y de lo que haya que hacer. En un piso de bloque de los barrios que crecieron en la segunda mitad del siglo pesan las instalaciones de origen, las ventanas y la humedad; en una villa del Sardinero o un apartamento en primera línea, lo que el salitre ha hecho en carpinterías y fachadas; en un unifamiliar de la bahía, el número de plantas y baños y la cubierta. A eso se suman las calidades que elija. Por eso no damos cifras sin verla: visitamos, medimos y le entregamos el presupuesto por partidas, para ver con usted dónde ajustar.
¿En qué zonas trabajan?
Tenemos la base en Maliaño y trabajamos en Santander —el centro, el Sardinero y el resto de barrios— y en los municipios de su bahía: Camargo, El Astillero, Santa Cruz de Bezana y Piélagos. Llegamos también a Torrelavega y, siguiendo la autovía del Cantábrico hacia el este, a Solares, Colindres, Laredo, Santoña, Noja y Castro Urdiales. Es el eje en el que podemos visitar, medir y seguir la obra con la frecuencia que pide. Si su vivienda o su local está fuera de esta zona, consúltenos antes: le diremos si podemos hacer la obra.